El próximo lunes entrará en vigor en Francia una nueva ley para limitar el uso del velo integral en los espacios públicos. Resumiendo el punto de vista del Gobierno de Nicolas Sarkozy: en las calles se puede andar con una máscara de soldador, gafas, bufandas, fulard, un casco, incluso todo a la vez.  Las monjas no tendrán que descubrirse la cabeza. Ni los caballeros o los obreros. Ni se tomarán en cuenta pelucas y narices rojas de payaso. La gorra del papa, ni las plumas de la reina de Gran Bretaña. Un único elemento queda fuera del listado de objetos autorizados: el velo islámico.

La buena noticia es que una mujer con niqab o burqa podrá llevarlo en su coche, considerado espacio privado. La mala noticia es que no podrá bajar del coche, puesto que se le impide llevar la cabeza cubierta en teatros, cines, tiendas, calles, playas, parques, transportes públicos y un largo listado de etc. Transgredir esta norma podría salir caro: hasta 150 euros o trabajos de pública utilidad.

Por lo menos la ley no autoriza la policia a arrancar el velo. No queda otra para las mujeres que desean llevar niqab o burka: siempre pueden substituirlo por una máscara de esgrima.

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