Category: Periodismo


Palabras prohibidas


Las palabras que un periodista serio en lengua castellana no tendría que utilizar jamás:

-RESACA

-DESCAFEINADO

-TSUNAMI

-COMO DIOS MANDA

-RAYOS

-LOCALIDAD

…..

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Berlusconi ha declarado que se presentará ante los jueces para el caso Ruby. En un país normal, esto ni siquiera tendría que ser noticia….

…Vamos a ver…


Facultad de Ciencias de la Información. Aula 14, segunda planta. Estábamos listos, detrás de nuestras mesas, con el bolígrafo en mano dispuestos para tomar notas en la primera clase del curso, dando los primeros pasos hacia la profesión de nuestros sueños. Nos esperábamos un incipit épico, pero no fue exactamente así como ocurrieron los hechos.

La emoción del primer día de clase se esfumó enseguida, dejando sitio a otra sensación menos placentera, de desamparo. Lo primero que escuchamos salir de la boca del profesor fue: “Si no tenéis una familia rica que os apoye a lo largo de los primeros años de actividad, os habéis equivocado de lugar”. Y lo que vino después tampoco fue de mucho alivio. “Los periodistas trabajan muchas horas diarias, están constantemente sujetos a estrés y presión, pasan muchas horas sentados delante del ordenador, desvelados y fumando, toman grandes cantidades de café y se exponen al riesgo de enfermedades cardiovasculares por abusar de este estilo de vida”. Llegados a este punto, no sabía si reír o llorar. Pero decidí quedarme en mi silla. ¿Por qué querría yo ser periodista, sabiendo que iba a ser duro, que había mucha competencia, que la mayoría de las veces se trataba de un trabajo mal pagado y que gozaba de poco reconocimiento social? Por no hablar de la cantidad de periodistas asesinados en el ejercicio de su trabajo en países dictatoriales o como corresponsales de guerras y de profesionales alejados de su encargo por no seguir la ideología dominante. Es una elección kamikaze si pienso que cada vez hay más periodistas y siempre menos lectores.

¿Y entonces por qué? Porque no podría hacer otra cosa. Debo mi nombre a la presentadora de los informativos que mi madre veía cuando estaba embarazada y el periodismo conjuga todas mis pasiones: escribir, viajar, conocer. Me apunté a la carrera de ciencias de la información persiguiendo el sueño de descubrir el mundo, la utopía de una profesión que desenmascara las intrigas y denuncia las verdades incómodas. Quería ser uno de los celebres watchdog americanos, los guardianes del sistema y de los poderes públicos. La realidad a la cual he tenido que enfrentarme ha sido bien distinta.

Decía George Orwell que la misión del periodista consiste en contar lo que el lector no quiere saber. Conceptos básicos como estos, parecen ya no ser tan evidentes hoy en día, cincuenta años después de esta afirmación. En el sistema de hoy, dominado por la televisión, es preciso armarse de valentía para expresar una opinión alternativa e intentar dar una buena información. La situación empieza a ser crítica cuando el periodista debe rendir cuentas no sólo a las formaciones políticas, sino también al modelo de business de las noticias. De esta siniestra alianza entre información y mercados, el único que sale perjudicado es el lector que será obligado a leer prensa homologada y estereotipada, que carece de credibilidad y autoridad.

Uno de los principales problemas actuales de la información es que el periodista ya no necesita buscar las noticias, porque son estas mismas las que se mueven hacia él. La constante búsqueda del sensacionalismo mediático y del consenso le llevan a aceptar la información sin investigar, ni cuestionarla. El flujo frenético de noticias al cual estamos expuestos parece apoyar este sistema, donde la cantidad prevale sobre la calidad. Muchos periodistas se conforman con la verosimilitud del hecho, más preocupados por cumplir las expectativas del público que involucrados en procesos de control crítico. En otras palabras, la manipulación de la información sirve de anestesia para el consumidor bulímico.

Volviendo a la pregunta inicial, ¿por qué a pesar de este escenario apocalíptico quiero ser periodista? Porque ya no creo en la ilusión que el periodismo tenga que representar la realidad tal y cual como es. La misión del periodista consiste más bien en buscar la verdad con todos las herramientas de las cuales dispone. No existe un periodismo neutral, sólo un periodismo serio que ofrece al lector los instrumentos necesarios para interpretar la realidad que cuenta. Y esto es lo que quiero hacer.